Honor 

El verdadero caballero anteponía su honor a todo, como algo sagrado. Un hombre honorable es siempre digno de confianza; jamás cometerá una acción deshonrosa, como decir una mentira o engañar a sus superiores, patronos o a aquellos que están bajo sus órdenes, y siempre merece el respeto de sus prójimos.

El capitán de un barco, en un naufragio, es el último en abandonarlo ¿Por qué? Un barco, después de todo, no es más que un montón de hierros y madera, mientras que su vida es tan valiosa como la de cualquier mujer o niño de a bordo. Sin embargo, procura que todo el mundo se ponga a salvo antes de hacer ningún intento de salvar su preciosísima vida. ¿Por qué? Porque su barco es su barco y se le ha enseñado que su deber es permanecer en él y considera deshonroso hacer otra cosa y, por tanto, antepone su honor a su seguridad.

Así el Scout deberá poner su honor sobre todas las cosas.

Lord Kitchener dijo a los Scouts: "Hay un pensamiento que yo quisiera grabar en todos ustedes que, UNA VEZ SCOUT, SIEMPRE SCOUT". Con esto quería decir que, cuando vosotros seáis hombres, debéis seguir practicando lo que aprendisteis cuando erais Scouts y, especialmente, que deberéis seguir siendo honrados y dignos de confianza.

Juego limpio

Jugad siempre limpio vosotros e insistid en que los demás también jueguen limpio. Si veis a uno de esos muchachos grandes y fanfarrones atacar a un muchacho pequeño o débil, lo detendréis, porque eso no es jugar limpio. Si un boxeador profesional, peleando con otro, lo noquea, no deberá seguir pegándole mientras esté tirado.

Lo importante en esto es que jugar limpio es una idea muy vieja de caballerosidad que ha llegado hasta nosotros legada por los caballeros de antaño y que debemos conservar.

Honradez

La honradez es una forma del honor. A un hombre honrado se le puede confiar cualquier cantidad de dinero, u otros valores con la certeza de que no los robará.

Trampear, en cualquier forma, es una acción baja.

Cuando os sintáis inclinados a hacer trampa para ganar un juego, u os sintáis desalentados porque estéis perdiendo, pensad que, "después de todo, sólo se trata de un juego y que no vais a perder la vida con el juego; y que no siempre se puede ganar, pero conviene, sin embargo, jugar hasta lo último por si acaso se presentare una oportunidad imprevista de ganar".

Si conserváis vuestra sangre fría en esa forma, con frecuencia encontraréis que ganáis, después de todo, con no ser demasiado ansiosos o desesperados. Y no olvidéis que, si sois verdaderos Scouts, cuando perdáis un juego, felicitaréis inmediatamente al equipo vencedor y le estrecharéis la mano a sus componentes, y en particular, a aquél que os derrotó.

Robert Baden Powell
Escultismo para Muchachos
Capítulo 7, Fogata Nº 21