La muerte del Jefe

El 27 de octubre de 1938, Baden-Powell abandonó Inglaterra por última vez, rumbo a su amada África. El destino de BP y su esposa Olave era Nyeri (Kenia), donde ambos habían estado unos pocos años atrás. En ese lugar habían quedado cautivados con "The Outspan", un hotel residencial que era ideal para que el Jefe pudiera terminar su dichosa vida.

Al llegar, Eric Walker (gerente del hotel) los esperaba con una nueva residencia para los Baden-Powell, bautizada "Paxtu".

Olave escribió a sus hijos: "Estamos total y sumamente felices aquí y cada minuto nos decimos lo hermoso que es y lo afortunados que somos de estar aquí".

El amor que Baden-Powell tenía por los animales lo llevó a adoptar a un par de hyrax como mascotas y a construir un comedero de aves. En esta época, BP escribió "Birds and beasts of Africa" (Aves y bestias de África), donde relataba historias de animales, acompañadas con acuarelas pintadas en los momentos de ocio en Paxtu.

En 1939, BP fue nominado para el premio Nóbel de la paz, pero lamentablemente ese año la entrega de este trofeo no se realizó porque había estallado la Segunda Guerra Mundial.

En septiembre de 1940, la delicada salud de BP tuvo una recaída. Sabiendo que el fin podía estar próximo, el Jefe escribió varias cartas de despedida. En la carta a Olave, BP manifestó lo feliz que había sido su existencia. Fiel a su amado, Olave acompañó a BP en todo momento hasta el instante en que partió hacia el campamento eterno.

El 8 de enero, día del deceso del Jefe, su esposa escribió:

"A los 2:30 me despertó la enfermera, diciendo "Se va". Fui a su cuarto y justo me senté en su cama viendo como la vida de mi querido amor se acababa. Estaba totalmente inconsciente, respirando lentamente, casi boqueando, pálido y delgado. La Hermana Ray estaba sentada al otro lado de la cama, tomándole el pulso que apenas se sentía. Alrededor de las 5:00 pensé que todavía viviría ese día y me regresé a la cama a calentarme. Y mientras yacía escuchando, ella entró precipitadamente a las 5:45. "Se ha ido", manifestó. Se veía tan dulce y perfecto en la muerte como lo fue en vida total, absolutamente noble, bueno, querido y maravilloso, grande y sin tacha".