Fe, Religión y Escultismo
"El hombre necesita de la fe, ha de vivir con fe y ha de
obrar por la fe. La fe no es cuestión solamente de
entendimiento; es también y sobre todo cuestión de
corazón y de vida"
Baden Powell
Una mala inclinación nuestra es creer que hay que saberlo todo sobre DIOS antes de vivir la fe. Los primeros cristianos no sabían; simplemente, creían.
A fuerza de saber, pensamos que vamos a hacer renacer a Jesús hoy. Pero no es ésta la cuestión. Es inútil querer hacer renacer a Jesús puesto que ya ha resucitado y esta aquí, nosotros lo "creemos".
Algunos, a pesar de todo, piensan que hay que proceder al contrario. Dicen que hay que instruir a los mas jóvenes, que hay que "explicarles" a DIOS y demostrárselo. ¿No sería mejor hacer vivir a los muchachos en un grupo en el que aprendieran a saber quiénes son ellos y quiénes son los otros?.
Cuando un niño, jugando se da cuenta de que existe, el paso está dado; se convierte en un niño responsable de si mismo, que un día será capaz de decir: "yo creo". Cuando un muchacho, siempre jugando, se da cuenta de que existen los demás y de que él es distinto de los demás, se convierte en persona. Toma "consistencia". El encuentro con "el otro" le da individualidad y ésta le permite establecer relaciones. Mientras un niño no se descubra como "yo", como "persona", no puede decir "yo estoy en relación", no puede decir "yo creo".
El escultismo católico no necesita añadir ejercicios suplementarios a la vida del grupo para ser católico. El escultismo es católico cuando permite a los muchachos reconocer en su vida misma y en sus relaciones la realización de la promesa de Dios. Esta promesa, realizada en Jesucristo, ha levantado al hombre libre y capaz de amar porque DIOS le ha amado primero. Basta vivir la aventura con los muchachos y detenerse de vez en cuando con ellos para reconocer e invocar a DIOS que salva de la soledad y libera del egoísmo.
¿No es mejor vivir la experiencia de las posibilidades que DIOS nos ofrece que dejar de hacerlo, aún sabiendo que es posible?. Exactamente igual como es preferible amar a los otros que cortar toda relación humana para dedicarse a estudiar el corazón del hombre, "animal social".
Algunos piensan que el juego de los muchachos es una distracción que no lleva a nada: Para ellos, la religión, que es una cosa muy seria, no puede tolerar frivolidades.
El escultismo demuestra lo contrario, es decir que por el juego los muchachos llegan a una mejor comprensión de la vida y de DIOS. Reconocer e invocar a DIOS no supone necesariamente que se detiene el juego para rezar. Si rezar significa expresar el deseo que se tiene de encontrar a DIOS, esto puede hacerse en un momento de vida intensa. Nadie prohíbe hacer una oración en común, siempre que no sea una oración "de memoria", sino que salga "del corazón", como decía Baden Powell. Creemos que los muchachos pueden encontrar al Señor en verdad dentro de su propia cultura y en su propia existencia y no por actos artificiales, pretendidamente "religiosos", extraños a su mundo. El Señor se manifiesta en una historia humana, aunque la trasciende.
Reconocer e invocar a DIOS no puede hacerse de la misma manera en todas partes y por todos los grupos de muchachos. Este acto de grupo es la expresión del mismo grupo. Así como como no hay sobre la tierra dos historias de amor que se parezcan, aunque la realidad de estas historias sea la misma, no existen tampoco dos encuentros de DIOS con el hombre que sean parecidos. La lectura de la Biblia es una prueba de ello: Abraham y Moisés, Pedro y Pablo no han vivido en la misma forma. Esto no impide que sus historias no testimonien una misma cosa: DIOS ama a los hombres como hijos y el hombre que encuentra a DIOS es feliz.
Nuestras comunidades scouts, que tienen como fin permitir este encuentro con DIOS, no pueden copiar una historia, sino que han de escribir la suya propia; han de inventar cada día esta historia. Es, por otra parte, muy simple: los jóvenes que se organizan, deciden y realizan su proyecto lo hacen naturalmente. Es cierto que una unidad de chicos de suburbio, no tendrá la misma historia que una de ciudad o una rural. Y si el encuentro con DIOS es posible, éste será distinto en una y en otras. Sin embargo, tanto la una como las otras, son la continuación de la historia vivida por Abraham, Moisés, Pedro y Pablo. Y esto hay que decírselo al muchacho, hay que hacérselo comprender ya que el muchacho tiene a conocer la historia de su Pueblo como la de su propia familia. Tiene el derecho de poder decir un día: "Yo continúo la historia de mis mayores, somos de la misma estirpe, de la misma Tierra Prometida y de la misma sangre. Somos de los hombres que han recibido la Promesa de DIOS. Esta Promesa de Alianza es también para nosotros". El día que un niño dice esto, entra abiertamente en la historia de su fe.
Las comunidades del escultismo no pueden existir más que enraizadas en un determinado ambiente y con las condiciones de ofrecer a cada muchacho y muchacha la posibilidad de entrar en relación con los demás. Por ello las comunidades scouts no pueden vivir aisladas. Tienen necesidad de relacionarse unas con otras y, por otra parte, son como células de un cuerpo más vasto: la Iglesia. Se cree, a menudo, que la pertenencia a la misma Iglesia se realiza porque dicen las mismas oraciones o porque se hacen las mismas ceremonias. Sin duda, esta semejanza indica que se es de la misma familia, pero la pertenencia tiene raíces más profundas.
Nuestras comunidades son de Iglesia porque en cada una de ellas actúa el mismo espíritu, el de DIOS.
Nuestras comunidades están unidas fraternalmente porque rinden culto y participan de la vida del mismo Señor, muerto y resucitado.
Nuestras comunidades son un solo cuerpo porque parten el mismo pan.
Resumen: IM Diego Sáez
Bibliografía: "BADEN POWELL, HOY"
MSC España