El lugar de la religión en el Movimiento Scout 

Mensaje a la 35 Conferencia Mundial del Escultismo, Durban, julio de 1999

En esta Conferencia Mundial se ha hablado largo y tendido acerca de la misión del Movimiento Scout. Somos miembros de un movimiento educativo que se interroga acerca de los desafíos que plantea el nuevo siglo desde una redefinición de su identidad, de su misión.
Como ya sabrán, la educación scout está concebida como una educación integral que pretende ofrecer respuestas en todas las dimensiones del ser humano.
B.P. afirmó en una ocasión: " La religión es una dimensión fundamental de la personalidad del joven. Es un desarrollo del alma y no una simple vestimenta que se pueda quitar según convenga ".
Hoy en día, mi principal preocupación es que, dentro del Movimiento Scout, tendemos a dejar de lado la religión, como si fuera esa simple "vestimenta " y no la "dimensión fundamental " que ha de ser. Permítanme que me explique:
Todos nosotros, como seres humanos, como personas que somos, no podemos sentirnos ajenos a los interrogantes más radicales que nos plantea la vida. Todos nosotros debemos hacer frente al problema del sufrimiento, a la realidad del amor (y la soledad), al reto de la muerte. De hecho, estos tres puntos, el sufrimiento, el amor y la muerte, conforman nuestro marco existencial así como nuestra referencia para el desarrollo espiritual. Las diferentes religiones, desde la relación Ser Humano, Dios, nos ofrecen diferentes respuestas, diferente propuestas para definir nuestra misión en la vida.
Creo que el Movimiento Scout no puede eludir su responsabilidad de educar desde la fe. Es muestra obligación ayudar a los jóvenes a descubrir el camino que conduce a Dios y al prójimo a partir de la experiencia religiosa. Estoy convencido de que todos estamos de acuerdo en los principios básicos. Pero tengo la impresión de que, muchas veces, cuando seguimos la política del "denominador común " con respecto a la dimensión religiosa, ciertamente abordamos la dimensión "espiritual ", pero ésta acaba concretándose en una serie de actividades que tienen muy poco de religiosas o interreligiosas.
El Movimiento Scout constituye una oportunidad privilegiada para la educación, para la paz, para la transformación de la sociedad, ya que permite trabajar en equipo a gentes de diferentes religiones, y esto a buen seguro puede ayudar a profundizar el desarrollo de la experiencia scout.
Si hay una realidad, un reto que debamos afrontar en el mundo de hoy es el siguiente:
Si intentamos contentar a todo el mundo en lo que respecta a nuestra noción de Dios y nuestras creencias, a la vida espiritual y la dimensión religiosa que subyace en el movimiento, ciertamente no contentaremos más que a unos pocos. De hecho, corremos el riesgo de crear un verdadero cisma dentro del propio movimiento, una división entre aquellos que son creyentes, religiosos y espirituales, y aquellos otros para quienes tales realidades (Dios, la religión, la espiritualidad) carecen de importancia.
Para los scouts católicos, para la Conferencia Internacional Católica de Escultismo, es un gran placer compartir con todos ustedes el ideal y los principios del movimiento scout.
La semana pasada celebramos aquí, en Durban, nuestro Seminario y Consejo Mundial, durante los cuales analizamos con detalle nuestra misión educativa así como nuestra responsabilidad social. La CICE está presente en los cinco continentes e incluye más de sesenta organizaciones de ámbito nacional. Como scouts y católicos que somos, estamos decididos a trabajar de forma conjunta con el objetivo de reforzar la dimensión religiosa del Movimiento Scout.
Con motivo del 50 aniversario de la fundación de la CICE, el Papa Juan Pablo II nos dirigió unas emotivas palabras. Me gustaría leerles tan sólo dos párrafos, que a buen seguro serán de gran provecho para todos nosotros:
" La ley scout, al encaminar a los jóvenes por la senda de la virtud, los guía hacia la rectitud moral y el espíritu ascético al tiempo que los orienta a Dios y al servicio del prójimo. Al animarlos a hacer el bien, se convierten en hombres y mujeres capaces de asumir sus responsabilidades tanto en la Iglesia como en la sociedad (...) La fraternidad propia del Movimiento Scout permite establecer lazos de unión entre gente de culturas, lenguas y confesiones diferentes al tiempo que tiende la mano del diálogo entre todas ellas. "
Desde este espíritu, les quiero decir: " ¡Siempre listos!¡Unamos nuestros esfuerzos! "

Enrique López Viguria
Secretario General de CICE