| Semblanzas de Baden Powell: El Religioso |
| "Un hombre no vale nada si no cree en Dios y no obedece sus leyes. Por lo tanto, todo Scouts debiera tener una religión" |
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Baden Powell |
La vida en
proceso de formación, tiene 3 agencias. "El Hogar, La Escuela y la
Iglesia". B.P. para bendición del mundo tuvo precisamente esas 3 cosas,
sobre todo el hogar donde formó en temprana edad sus convicciones, sus ideales
y aprendió de labios de su madre los fundamentos básicos de la vida. De
aquellos 12 hermanos se dice que ninguno salió malo; Roberto, el menor, se
distingue entre todos, y es por su vida y por lo que de ella emana que hoy nos
reunimos en esta Conferencia. Y cuando él habla de su hogar habla de "un
rincón de cielo donde Cristo tomó forma en una cristiana mujer": su
madre.
Su hogar
fue, pues, Escuela e Iglesia y allí disciplinó a su vida y aprendió el valor
del tiempo y de las cosas. No fue un niño prodigio pero temprano ya tocaba violín,
declamaba, sabía cocinar, era estudioso y ya a los 8 años podía filosofar
como lo hace cuando escribe: "debes orar a Dios cada vez que puedas, pero
no puedes ser bueno con sólo orar". Cuando Franklin estaba afirmando que
"la mano que mece la cuna gobernará al mundo" estaba haciendo la más
verdadera de las declaraciones y que tienen cumplimiento en B.P. y su hogar, la
esposa del Rev. Baden Powell, científico, Pastor y Profesor en una Iglesia
Metodista de Oxford supo estar a la altura espiritual de su misión maternal y
la atmósfera moral de mi hogar, dice él, "estaba formada por leyes
sencillas que yo podía cumplir, pero leyes al fin que yo debía guardar; así
aprendí a depender y esperar todo de Dios a la vez que alcanzar todo por mí
mismo. Y porque la religión no es teoría, sino la vida de Dios en la vida del
hombre, yo conscientemente, me siento dependiente de Él". Pudiera decirse
que los años de hogar maduraron su personalidad, en ellos trató de saber cuál
era la voluntad de Dios y ya el resto de su vida se dedicó a realizarla amando
la naturaleza, las criaturas, los niños, sabiendo que como dice Marti "son
los que saben querer, son la esperanza del mundo".
La Escuela
de Charterhouse en Londres, donde Steele, Carlos y Juan Wesley, Addison y
Thakeray se habían distinguido por su piedad y alta moral religiosa confirmaron
aún más sus ideales y convicciones religiosas, determinaciones que se exaltan
con la amistad, en este período del adolescente, con la digna y notable relación
que cultivó del Dr. Haig Brown; quien le enseñó tanto, dice B.P., que cada día
tenía que recordarlo. De este hombre aprendió que la vida es sagrada tanto del
árbol, el animal, o el hombre, pero que la vida para que valga la pena vivirla
tiene que interpretarse como servicio y siendo bueno, por la dicha infinita del
ser humano; no por amor a apremio alguno ni por temor a ser castigado; las Máximas
de Scout (léase ley) son el exponente-síntesis de estas convicciones que vivió y
practicó cada día.
En el
acontecer social, el hombre de ayer tuvo que aprender a vivir, vivió en
constante lucha con los elementos, con las fieras y contra el hombre mismo; se
necesitó transcurrieran millares de años para que
comprendiera
que no se puede vivir sólo para sí, que esa bueno vivir, pero... que hay que
dejar vivir, que necesita asociarse con otros para ser un ser sociable.
Superada
esta etapa, parecía como si todo se hubiera logrado y fuera suficiente, pero
B.P. interpreta y desarrolla el más difícil de estos tres pasos o etapas ya
que habla no de vivir, dejar vivir, sino AYUDAR A VIVIR, porque ese es todo el
sentido espiritual de su vida: "SERVIR POR AMOR" ya que esta
Organización Scout nace para servir, y ningún Scout podrá sentirse feliz al
final de un día sin haber hecho su nudo que simboliza por lo menos una buena
acción, sin haber hablado con su Dios del cual él es colaborador para
transformar este mundo en un mundo mejor.
En el
estudio de psico-análisis, algunos psicoanalistas afirman que la vida toda gira
alrededor
del sexo; opinión muy respetable pero que en manera alguna comparto ya que creo
que la vida del hombre realmente gira alrededor de su fe, al extremo que puede
afirmar dime lo que crees y te diré qué eres. Robert Baden Powell no fue un
crédulo, fue un creyente, un convencido de la existencia de un Dios con el que
podía hablar y podía oírle cuando contestaba. Ya se permite decir a los 8 años:
"cuando mi mente no está limpia o mi corazón dudoso no oigo a Dios, pero
cuando humildemente le pido que me perdone veo de nuevo su rostro y oigo
nuevamente su voz".
Por eso
desde temprano supo lo que quería, luchó por serlo, se preparó para lo que
pudiera ser en las manos de Dios, él como arcilla, Dios como alfarero; entonces
nos admiramos de todo lo que alcanzó y fue, todo lo que es, pues él vive y
vivirá en la vida de los niños y jóvenes del mundo mientras haya justicia que
establecer, maldad que destruir, oscuridad que alumbrar, bien que hacer; que al
fin de cuentas son los propios fundamentos que el Cristianismo sembró en su
alma grande de iluminado, tan grande que a la hora de las decisiones renuncia a
su carrera militar, decide con sacrificio de su profesión, dedicarse a los niños,
afincarlos sobre la base del respeto propio a su palabra, a su carácter; así
dice que "el Scout es honrado y su palabra merece absoluta confianza",
que "es limpio", no sólo en el exterior sino en su vida de adentro,
porque cada hombre que viene a este mundo trae la imagen de su Creador, imagen
que cada día, debe pulirse, elevarse, hacer más digna con la estimación de
otros y de sí mismo.
Es la
sublimación del todo integral, el modelo perfecto del hombre capaz de abrirse
camino en medio de la maraña de la jungla humana, no a golpes violentos sino
sirviendo y trabajando por amor para establecer una hermandad de los hijos de
Dios, en cuyo nombre nos reunimos para dar gracias por uno de sus hijos más
distinguidos: B.P. quien no fue perfecto, porque en lo humano no cabe la
perfección, pero quien se acercó tanto en la organización e idealismo Scout,
a ella que no hay nada, después de la Iglesia de Cristo, más perfecto y más
elevado de valores espirituales y materiales; y no dio algo, se dio a sí mismo
su yo, su ser, su fe, su todo.
Miró este
mundo como lugar de trabajo, como taller, como campo de cultivo donde cada
hombre tiene una función que realizar, una siembra que hacer, una vereda que
abrir, pero todo hecho con gozo, alegremente, sin fastidio ni tedio sabiendo que
trabaja en plan de colaborador de Dios, como instrumento suyo; así los que
conocen la vida y actividades scouts, sus grupos, sus acciones, saben que todo
se hace alegremente; gente uniformada pero no militares, gente alegre pero no
indisciplinada, gente en fin observadora, cauta, servicial y noble, sal de la
tierra, lumbrera del mundo.
En el
aspecto religioso puso B.P. todo su tacto pero a la vez toda su energía, Dios
debe ser adorado de acuerdo con la fe del Scout y la asistencia de los Servicios
Religiosos, la presencia en los Servicios Dominicales, son cosas en las que
mucho énfasis se pone; y afirma rotundamente: "El hombre sin Dios no es más
que un pobre animalito" y "Dios merece tener el lugar más importante
en la vida humana, el más limpio y el más alto".
Miremos al
hombre religioso, B.P. miremos que la gran tragedia del hombre actualmente, es
que pretende vivir sin Dios, y sólo Dios en el alma humana hace decente la
vida, hermosa la existencia, útil el vivir; podemos resumir este trabajo
diciendo, hermanos Scouts, si Dios no hubiera iluminado el alma de Baden Powell,
si él en Dios no se hubiera inspirado, el mundo no recordaría hoy su nombre,
ni nosotros estuviéramos reunidos en esta Conferencia, ni hubiéramos sido
inspirados, unos en la niñez temprana y otros más tarde en las máximas, los
sentimientos e ideales Scouts que hoy nos mueven ante la digna personalidad del
Fundador.
Frente a la
grave tragedia de una juventud sin Dios, la delincuencia juvenil constituyendo
uno de los más grandes problemas sociales de la hora presente, debemos
afanarnos en que los Scouts provoquen un gran avivamiento y se lancen cual
nuevos cruzados por ciudades y pueblos con la llama viva del entusiasmo al
rescate de la juventud que pide a gritos un genuino ideal, algo honesto en que
creer y alguien buenos a quien seguir.
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